A los 27 años era médico y pesaba 120 kilos.
Recetaba pastillas mientras me tomaba las mías. Lo que me cambió no fue otra receta: fue aprender a manejar el estrés y volver a hacer contacto con mi cuerpo, mis emociones y algo más grande que yo.
Llevo diez años usando esa herramienta con pacientes, siempre junto a su tratamiento médico. Hoy medito 21 minutos cada mañana. Este curso es esa práctica, enseñada por partes y con el porqué de cada paso.